Jesús se levanta temprano, como siempre, y por un instante olvida que la mecedora frente a la suya está vacía. Durante 31 años, su primer ritual del día fue compartir café con su esposa, Níquida Espinoza Reyes. Aunque muchos le dicen que intente olvidarla, él sabe que eso es imposible.
Hace dos años, Níquida había regresado de España, a pocos días de cumplir 55 años. La mañana del 1 de agosto de 2025 se despidieron con besos y una frase que hoy resuena en su memoria: “Ve con Dios todo el tiempo”.
Ese día, mientras trabajaba, Jesús intentó llamarla sin éxito. La falta de respuesta lo inquietó, aunque trató de continuar con su rutina. Más tarde escuchó sobre un accidente cerca del kilómetro cinco de la autopista 6 de Noviembre, sin imaginar que esa noticia cambiaría su vida.



































