El gobierno del presidente Luis Abinader tiene varios frentes abiertos, que convierten el escenario en una tormenta perfecta. Con presión social desde los empresarios hasta la población en la calle, tensión económica por el impacto de la crisis petrolera y radicalización política de la oposición por el recorte del 50% de los fondos de los partidos políticos.
La presión económica sobre las finanzas públicas obligó al gobierno la pasada semana a informar de un plan de austeridad para ahorrar 40 mil millones de pesos, mientras que el subsidio para los combustibles este año, ya superó por más de 2 mil millones porque el gobierno presupuestó 12 mil millones para esos fines. Mientras, el precio del petróleo mantiene la volatilidad, el precio sigue alto y oscila entre noventa y cien dólares el barril.
El impacto de la crisis petrolera ya ha provocado alzas de 28 y 24 pesos en la gasolina y gasoil premium y el gasoil y gasolina regular, respectivamente.



































